miércoles, 12 de noviembre de 2014

Filipo II. Unificador de Grecia.

Falange macedónica.


Antecedentes.

Las polis griegas nunca estuvieron unidas politicamente, sino que compartían una misma lengua  común y una religión, aunque solían adherirse en ligas en caso de necesidad como ocurrió en las Guerras Médicas. Hubo un hombre que los reunificó a todos, Filipo II de Macedonia; legado que recogió su hijo Alejandro Magno, pero no adelantemos acontecimientos. Otros lo habían intentado antes como los espartanos que habían vencido en las guerras del Peloponeso. Su arcaica política de aislamiento quedó sustituida por otra de engrandecimiento más allá de los confines de su estado. La primera medida que adoptaron fue la supresión de las democracias atenienses y su sustitución por oligarquías. Continuaron con la eliminación de los oponentes políticos y a confiscar sus propiedades. Muchos se refugiaron en Persia uniéndoseles numerosos soldados; debido a las numerosos conflictos  y  al constante servicio militar, las antiguas milicias ciudadanas se habían convertido en ejércitos permanentes y que con la paz se quedaron sin empleo.



El taller de la guerra. A la izquierda oficial lacedemonio de alto rango, en el centro jinete mercenario jónico y a la derecha un pintor de escudos de Éfeso.


Entre esos mercenarios se encontraba el ateniense Jenofonte, de elevada clase social y amigo de Sócrates. Al igual que el espartano Clearco entró al servicio de Ciro, sátapra de Asia Menor, que estaba planeando arrebatar el trono persa a su hermano menor Artajerjes. Ciro instigo a las ciudades jónias para que se rebelaran contra el sátrapa Tisafernes, reunió un poderoso ejército de 30.000 guerreros orientales y 13.000 mercenarios griegos, 10.6000 de los cuales eran hoplitas mandados por Clearco y en el 401 partió de Sardes. Tras marchar 2.250 km llegó a Cunaxa, situada a 90 km al norte de Babilonia. Allí chocaron ambos ejércitos y la embestida griega lo arrolló todo. Ciro creyendo la batalla ganada se adelantó con un grupo de jinetes ansioso de matar a su hermano pero fue él el que cayó. Los mercenarios cercados rehusaron rendirse y Artajerjes para librarse de ellos accedió a proporcionarles guías y una escolta mandada por Tisarfenes.


Clearco con sus hoplitas. Podemos apreciar entre ellos un aliado oriental y un hondero cretense(pocos pero muy cotizados).


Jenofonte.
Por medio de una argucia, el guía persa engaño a Clearco y a sus generales que capturados y enviados a Artajerjes fueron ejecutados. Esperaban así que viéndose privados de jefes los griegos se rindieran pero fue ahí cuando apareció la figura del soldado filósofo Jenofonte. Exhortó a los suyos, los reorganizó y enmarcaron para la historia una gran epopeya, la "Retirada de los diez mil" y que Jenofonte describe con todo detalle en su Anabasis (recomiendo también Recuerdos de Sócrates, del mismo autor). A principios del año 400 a.C y tras una de las marchas más famosas de la Historia, llegaron a Trapezo (Trebisonda) en la costa del Mar Negro.







Esta epopeya produjo un enorme entusiasmo en las ciudades griegas, jamás un ejército de hoplitas había penetrado en el corazón del Imperio de los medos. Habían librado grandes batallas y habían regresado sanos y salvos después de atravesar un territorio hostil. Esto demostraba que ninguna fuerza oriental podía derrotar a una de helenos bien adiestrados. Sus consecuencias fueron rápidas e inmediatas, las ciudades griegas de Asia apelaron a Esparta para que las protegieran y un ejército espartano al mando del rey Agesilao acudió para ayudarlas. La guerra se llevó a Frigia y a Lidia con gran éxito y se pensó incluso marchar sobre Babilonia para destronar a Artajerjes. Pero en el 394 reapareció Conón; el almirante ateniense que había logrado escapar en la batalla de Egos Pótamos, que comandaba ahora la flota persa. Se desquito derrotando a la armada de Agesilao que mandaba Peisandro en la batalla de Cnido (Kirio-Burnu) destruyendo así el poderío naval de Esparta.



Aprovechando esta coyuntura, Tebas se alzó ayudada por Persia, a los que se  pronto se unieron Atenas, Corinto y Argos. Vencieron a los espartanos en una batalla cerca de Corinto y este fue el comienzo de la Guerra Corintia que duró ocho años, Agesilao venció a los confederados en Coronea pero era ya tal su desgaste que tuvieron que abandonar Beocia y retirarse al Peloponeso. En el año 392 a.C. enviaron a Antalcidas con una embajada para negociar con el jefe persa Tiribazo, reconocían los derechos del rey persa sobre las ciudades griegas de Asia a cambio de su apoyo. Los persas respondieron en el 386 a.C cuando vieron que Atenas empezaba a recobrar su poder naval, impuso a dicha polis la vergonzosa "Paz del Rey" dictada a los Estados griegos por Artajerjes. Las ciudades griegas asiáticas y Chipre fueron abandonados a Persia, reconociendo esta la supremacía de Esparta dentro de Grecia. Así se convirtió el rey de los medos en árbitro de los helenos y con el derecho a la interferencia perpetua en sus asuntos.



Entre los años 450-al 360 a. C, el ejército lacedemonio decidió abandonar las corazas y el casco corintio lo sustituyó por uno cónico, el pilos; que tenía mayor visibilidad que el de tipo corintio. Tuvieron que volver a adoptarlas debido a las nuevas tácticas que introdujo el general tebano Epaminondas.



Libre Esparta de obligaciones en Asia, volvió a su política de despotismo. Los tebanos se volvieron a alzar en armas en el 378 a.C, a la que se unió Atenas que ya había empezado la creación de una segunda liga naval; similar a la de Delos. Los tebanos se defendieron con éxito en tierra y Atenas hacía lo propio en el mar. En el 371 a. C se llegó a un acuerdo, pero los espartanose se negaron a que Tebas representara a la totalidad de Beocia. Los tebanos decidieron continuar solos la guerra, algo que para todos los griegos era una locura. Pero apareció la figura del iluminado Epaminondas. Este estaba convencido de que los espartanos jamás cambiarían su táctica de choque tradicional, cuyo éxito dependía de un avance en orden cerrado, durante el cual las lanzas agredían simultáneamente el frente enemigo e ingenió una táctica que lo impidiese y sembrara la confusión en las filas enemigas.

La muerte de Epaminondas, yeso de David D'angers (1788-1856).

No colocó sus tropas en líneas paralelas frente al enemigo, las formó en orden oblicuo a aquél, con la izquierda a la vanguardia y la derecha retrasada. Situó a la izquierda una columna de cincuenta filas de profundidad, así se enfrentaría al choque con uno mayor, al tiempo que disponía de reservas suficientes para rodear el ala derecha adversaria. En julio del 371 a.C se enfrento al rey Cleombrotos y sus espartanos en la batalla de Leucra en la Beocia del sur. Derrotó al ejército enemigo, muriendo el rey adversario en la batalla. Acabó con el prestigio de los hijos de Licurgo y la breve hegemonía de Esparta sobre Grecia . Tebas inició entonces su ascenso y tuvo la oportunidad de conseguir lo que Atenas y Esparta tanto anhelaron, la unificación de las polis de la península helena. Con Pelópidas y Epaminondas acabaron con la supremacía marítima de Atenas, quedando dueños y señores de la situación.



El Batallón Sagrado de Tebas. Era una unidad de élite formada por 150 parejas de amantes fundado por Górgidas. Las parejas consistían en un miembro de mayor edad o "henichoi" (conductor) y uno más joven o "paraibatai" (compañero). Era el punto fuerte del ejército tebano; cuya supremacía duró 33 años, acudían como batallón de élite dónde el combate aún no estaba decidido y humillaron a los espartanos en Leucra y Mantinea. En la imagen una pareja prepara   su panoplia para el combate mientras sus madres lloran.


Pero dicha hegemonía dependía de un solo hombre: Epaminondas, quien en verano del 362 a.C y empleando la misma táctica que en Leucra derrotó en Mantinea (Arcadia) una vez más a los espartanos pero en la persecución del derrotado enemigo encontró la muerte. Se extinguió así el faro que venía iluminando a los tebanos, cuyo poderío terrestre y marítimo se vino abajo rapidamente. Tres estados habían fracasado en unificar todas las polis griegas, llegaba el momento de Macedonia.




Filipo II.


Nacido en el 382 a. C, hijo tercero de Amintas III, ocupó el trono a la muerte de su hermano Pérdicas III y hasta su muerte ocurrida en el 336 a.C, dominó los acontecimientos con sólo la fuerza de su personalidad. Incansable, enérgico, muy inteligente y dotado de una gran visión política se ganó el país; según Ptolomeo "más por la astucia que por las armas" y como él mismo decía: "Engaño antes que fuerza; pero si es preciso, empleo de ésta". En el 367 a.C. había sido rehén en Tebas y durante los tres años que permaneció allí aprendió mucho sobre el arte de la guerra, observando las mejoras de Pelópidas y Epaminondas. Cuando estableció su autoridad en Macedonia aplicó lo que había aprendido e hizo lo que ningún gobernante de su país había hecho anteriormente: transformó las bandas feudales en un ejército profesional, imbuido en el principio de la nacionalidad.






Las guerras que emprendió las podemos agrupar en cuatro grupos: las libradas en el oeste, norte y este de Macedonia para establecer una base de operaciones; las del sur para obtener el dominio de Tesalia; las que tuvieron como objetivo dominar Tracia y el Bósforo y las que permitieron imponer su autoridad sobre la totalidad de Grecia al sur de las Termópilas. En el 358 a. C. guerreó contra las tribus ilirias y en el 357 ocupó la antigua colonia ateniense de Anfípolis y junto a ella las minas de oro del Pangeo, que le resultaron de inapreciable valor. Por aquel entonces contrajo matrimonio con Olimpia; hija del rey de Epiro, teniendo ambos un hijo en el 356 al que llamaron Alejandro. Cuatro años después invadió Tracia y Tesalia, lo cual indujo a Licofrón, tirano de Fera (oeste de Volo) a llamar a un grupo de mercenarios focenses que habían profanado Delfos. Filipo fue contenido y hubo de retirarse. Regresó al año siguiente, autoproclamádo campeón del ultrajado Apolo y los derrotó cerca de Volo.




Siguieron otras campañas hasta que en el 346 a.C., decidió dar el gran paso y avanzó hacia las Termópilas, las cuales cruzó sobornando al comandante focense que lo defendía. La Acfictionía de Delfos se doblegó a la realidad, lo recibió en el círculo de los más ilustres helenos y los Juegos Píticos del año 346 que tenían lugar en dicha polis estuvieron bajo su presidencia. De los seis años siguientes se sabe muy poco. Marchó contra el Peloponeso, guerreó en la costa Adriática y condujo a su ejército más allá del Danubio. Iba así tomando forma su gran sueño, unir a la Hélade y marchar contra Persia; el gran enemigo de una Grecia dividida. Seguía así también el sueño de Isócrates que instó por primera vez a olvidar sus diferencias a todos los griegos y formar una gran nación en una encendida alocución que pronunció durante los Juegos Olímpicos hacía ya 40 años.


Reconstrucción actual del rostro de Filipo.


 Filipo comenzó dominando la ruta de trigo en el Helesponto y poseer así un arma poderosa de índole económica con que presionar a los griegos. Se apoderó de la puerta a Asia y llevó la guerra a la Propóntide donde sufrió un gran revés (340 a.C), ya que no consiguió tomar Perinto ni Bizancio. Pero el fracaso fue breve y a principios del 338 llegó a Pella un heraldo enviado  por el sínodo de los anfictiones rogándole que ejerciera presión sobre Anfisa; ciudad próxima a Delfos, y aceptó gustoso. Tebas y Atenas volvieron a unirse para oponerse a su avance y en el 338 a.C se enfrentaron al rey en Queronea. Su ejército se componía de 30.000 infantes y 15.000 jinetes, siendo el contingente enemigo igual en número.  Pero las fuerzas de los últimos estaban formados por milicias cívicas de jefatura dual y heterogéneos mercenarios, mientras que los macedonios formaban un núcleo nacional perfectamente adiestrado y con un mando único. Las primeras escaramuzas fueron violentas, Filipo quería quebrar al enemigo antes de lanzar el golpe decisivo. Este se produjo cuando su hijo Alejandro destruyó con la caballería el flanco tebano. La línea ateniense- tebana huyó en desbandada incluyendo a Demóstenes; todos escaparon menos el Batallón Sagrado de Tebas, que murieron con las sandalias puestas.

La Anfictionía de Delfos fue originalmente una liga de doce antiguas tribus griegas que habitaban en los alrededores de las Termópilas y que asumió la protección y culto de Apolo en Delfos, dirigiendo también los Juegos Píticos.


Filipo se convirtió en dueño y señor de facto de los helenos y para serlo también de jure se aseguró Corinto. Invitó después a todos los estados de la península griega a que enviaran delegados a un Congreso que celebraría en el istmo; todos accedieron menos Esparta. Allí se trató el tema de llevar la guerra a Asia y liberar a las polis griegas que estaban allí situadas. La Confederación lo eligió capitán general con plenos poderes. Parmenias, Atalo y Amintas fueron enviados con fuerzas considerables a establecerse en el Helesponto mientrás que se preparaba un gran contingente pan-helénico. En el otoño del 336 a.C, Filipo fue asesinado en Pella por Pausanias mientras asistía a la boda de su hija. Hay aún grandes dudas de quién estuvo detrás de la conjura de su asesinato, pero su hijo cumplió su sueño con creces hasta formar un imperio mundial.



  La sarissa, lanza de 6 metros y medio,   la más larga y pesada de  la Antigüedad. Dotó a los hoplitas macedónicos de un arma excepcional, junto a la movilidad de la caballería.







Bibliografía.

"Anabasis" de Jenofonte.

"Guerreros espartanos". Nicholas Secunda.

"Las Guerras del Peloponeso". Tucídides.

"Filipo II". Hogarth.

"Batallas Decisivas". J.F.C. Fuller.












viernes, 7 de noviembre de 2014

La Mafia Irlandesa.




Surgió en los primeros años del S. XIX, pero no en Irlanda, sino en EE.UU, a donde emigraron muchos huyendo de la miseria de su país. Apareció casi al mismo tiempo en todas las ciudades importantes de la costa Este como Nueva York, Boston, Filadelfia o Chicago y tiene el mérito de ser la primera organización criminal de la nación. Su implantación y su rápida expansión no se entienden sin comprender su extracción social. Eran gentes humildes, huidas de la opresión británica y que estaban dispuestas a todo con tal de dejar atrás su horrendo pasado. En Norteamérica se encontraron con un joven país gobernado por élites protestantes descendientes de ingleses, en la que hallaron una cierta justificación moral para comenzar a delinquir y vengarse al mismo tiempo de los sufrimientos padecidos.
Cuadro de George Catlin de 1827. El artista define a la perfección lo que era Five Points en sus orígenes. Peleas, borrachos y prostitutas dominan la escena.


Sus señas de identidad eran un profundo catolicismo y un odio hacia todo lo británico, que les llevó desde pricipios del S.XX  a apoyar al IRA mediante el envío de armas y la recogida de fondos. Paradojas de la vida, los irlandeses fueron los inmigrantes de los que más se nutrió la policía estadounidense, así que era normal que una misma familia tuviese un hijo o pariente a cada lado de la ley. Esto originó varios escándalos de gran calado al demostrarse la complicidad de los cuerpos de seguridad; incluido el FBI, en las actividades delictivas de la mafia irlandesa. De esa misma emigración surguieron también grupos en Canadá, Australia e Inglaterra, aunque nunca alcanzaron la envergadura de los establecidos en U.S.A.



Personajes del barrio de Five Points. New York.

 Durante el S. XIX, las actividades de la mafia irlandesa fueron las propias de las bandas callejeras: extorsiones, hurtos, apuestas ilegales, usura, amaños de combates de boxeo,....A diferencia de su homónima italiana, no tenía una estructura jerarquizada y estaba formada por grupos dispersos y atomizados. Pero, al igual que hacían los italianos con la suya, se aprovechaban de la numerosa colonia irlandesa para crecer y se presentaban ante ésta como sus protectores frente a las autoridedes protestantes. A partir del S. XX, sus delitos se diversificaron, dedicándose al tráfico de alcohol durante la Ley Seca, al de drogas, al control de sindicatos, a la prostitución al contrabando y al tráfico de influencias. Este giro se dio, en gran medida, para tratar de defender su terreno ante la nueva mafia italiana que súbitamente había irrumpido en la costa Este con mucha agresividad, lo que conllevó a enfrentamientos sangrientos entre ambas organizaciones.


James "Whitey" Bulger, jefe de la mafia irlandesa de Boston, detenido con 83 años en el 2014.Inspiró al personaje que interpretó Jack Nicholson en la película "Los infiltrados", de   Martin    Scorsese.
Los irlandeses, viejos inmigrantes, se consideraban con más derechos que unos latinos recién llegados a los que despreciaban; incluso con tintes racistas. Concretamente, a principios del S. XX, crearon la Banda de la Mano Blanca para luchar contra los italianos, pero al final perdieron la batalla. Esta lucha entre ambas mafias se dio en las principales ciudades del país, de modo intermitente pero constante, llegando hasta los últimos años del siglo pasado. En Filadelfia destacó la banda K&A, que fue fundada en los años cincuenta y que evolucionó desde los simples robos hasta controlar toda la producción de drogas sintéticas del norte de los Estados Unidos a fines de los 80. Igual que la italiana, la mafia irlandesa también tuvo sus guerras internas entre diversos grupos que competían por el control de los negocios, siendo la más dura la que se dió en la década de los sesenta en el Boston del siglo anterior y que se llevó por delante la vida de centenares de sus miembros. Intentaron montar un tugurio en el antro, pero lo instalaron cerca del mausoleo de Filipo II y su espíritu aún está muy cabreado, no quieran saber ustedes como acabaron esos pobres irlandeses.

 













Harpías y Erinnias.

 



Se puso hecho una furia, se comporta como una arpía, son expresiones corrientes para indicar maldad o cólera incontrolada. La segunda se suele aplicar a las mujeres y la primera no hace distinción de géneros. Las Harpías o Arpías eran unos seres mitológicos, mitad mujer, mitad pájaro dotadas con afiladas garras. Eran tres y su nombre significa "las raptoras" siendo su especialidad los niños y las almas de los difuntos, conociéndoseles también como  " los perros de Zeus". Estaban incluidas entre las divinidades infernales y vivían en las profundidades de una caverna situada en la isla de Creta. Pertenecían al viejo mundo de los dioses antiguos, preolímpicos y ya el erudito Hesíodo habla de ellas en su Teogonía: "Las Harpías, de hermosos cabellos, que con sus rápidas alas compiten con las ráfagas de los vientos y con las aves".



Monasterio de Santa Eufemia de Cozuelos, Arpías de la portada meridional.

 Cinco siglos más tarde, Apolonio de Rodas, en El viaje de los Argonautas, las convierte en protagonistas de uno de los episodios más curiosos de esa mítica epopeya. Cuando atraca el Argos frente a las costas de Bitinia, Jasón y sus compañeros se encontraron con el ciego adivino Fineo, castigado por Apolo por haber abusado de su don precognitivo: " Por ello precisamente el dios le había echado encima una larga vejez, y le arrebato la dulce luz de sus ojos, y no le dejaba gozar de los alimentos que siempre le traían a casa sus vecinos, que de continuo acudían a escuchar sus profecías. Sino que de improviso lanzábanse desde las nubes las Harpías y con sus garras se los arrebataban de su boca y de sus manos una y otra vez".




 Furias llamaron los romanos a las Erinnias de los griegos. Según Hesíodo en la Teogonía, su nacimiento se remontaba a la pareja de dioses primigenia, Urano y Gea. A los hijos que engendraban, "Urano los retenía a todos ocultos en el seno de Gea sin dejarlos salir a la luz y se gozaba cinicamente con su malvada acción. La monstruosa Gea, a punto de reventar, se quejaba en su interior y urdió una cruel artimaña". El más joven. Cronos, "de mente retorcida", se ofreció para ponerla en práctica. "Segó los genitales de su padre y luego los arrojó por detrás. No en vano escaparon aquellos de su mano. Pues cuantas gotas de sangre salpicaron, todas las recogió Gea. Y al completarse un año, dio a luz a las poderosas Erinnias".





 En la mitología griega las Erinnias (tres también) eran las diosas de la venganza. En calidad de tales protagonizaron el caso más famoso de escarmiento de la literatura helena: la del asesinato de Agamenón, cometido por su hijo Orestes y narrados en versos sobrecogedores por el viejo Esquilo en La Orestiada. Luego han tenido una lóngeva vida, las encontramos plasmadas en la literatura como las tres brujas de Macbeth o el conjuro a las Furias en la Celestina, por citar algunos. En el arte estan representadas durante todas las épocas para ya, banalizadas, acabar plasmándose como insulto o en frases hechas. Los dejo, oigo un vatir de alas, ya llegan mis amigas.






























martes, 4 de noviembre de 2014

La Oprichnina. Los Sicarios del Zar.



Iván el Terrible(1530-1584)
Fueron las circunstancias derivadas de la guerra de Livona las que llevaron a Iván IV, alias el Terrible, a crear en 1565 la oprichnina, una mezcla de policía y guardia pretoriana; siendo unos mil hombres su núcleo inicial. Este vocablo significa "desgajado" o "separado", por contraposición a ziemschina, que designaba al conjunto del país. La oprichnina constituía un dominio privado del zar, expropiado a sus antiguos poseedores y entregado a una élite militar elegida por el mismo, los oprichniki, que disfrutaban de sus dominios de forma vitalicia y condicional. Llegaron a formar una verdadera casta militar entorno al zar donde no contaban los privilegios del linaje, sino los derivados de la fidelidad personal al soberano. Prestaban el siguiente juramento: "Juro ser fiel al zarevich y a la zarina, y revelar todo lo que se pueda saber sobre cualquier maquinación urdida contra ellos. Juro renegar de mi linaje y olvidar a mi padre y a mi madre. Juro a si mismo no comer ni beber con la gente de la Ziemschina ni tener contacto con ellos. En fe de lo cual beso la cruz". Entre 1565 y 1571, año de su disolución, le valió al zar para deshacerse de sus enemigos, sembrar el terror entre las poblaciones sometidas y en Nóvgorod (1570) realizaron su más atroz matanza cuando acabaron con la vida de 60.000 personas indefensas. Llevado por su exaltada religiosidad había pensado hacer de ellos una orden militar y llegó a redactar las reglas para este propósito, pero no se preocupen ni sean impacientes, el Terrible vendrá por el antro a contarnos como convirtió el ducado de Moscovia en Rusia, pero no adelantemos acontecimientos.


 


Bellum Spartacium. La Guerra de Espartaco.

Hoy volvemos a viajar a la Roma antigua para sumergirnos en la vida de un rebelde que murió como un héroe y cuyo cuerpo nunca fue encontrado. Para comprender su revuelta tenemos que retrotraernos un siglo antes. La Segunda Guerra Púnica (218-201) trajo consigo una crisis de la pequeña propiedad campesina en la península Itálica. El ejército de Anibal (An-Baal Barduk o Bardak para los amigos) la había devastado y las levas militares afectaron a un gran número de campesinos libres. Los cincuenta años posteriores de guerras victoriosas agravaron la situación, Italia estaba exhausta y el ingente botín no había enriquecido a todos por igual; la mayor parte sólo benefició a una pequeña facción de las familias senatoriales. El Senado se mostró contrario a distribuir tierras a la numerosa masa de campesinos empobrecidos que no tenían otras opciones que engrosar el proletariado urbano, enrolarse en el ejército o alquilarse como braceros en los latifundios de los terratenientes; aunque en ellos se preferían emplear a esclavos antes que a hombres libres. Había un malestar social latente y así lo demuestran la llamada"guerra servil" (de servus, esclavo; 136-132 a.C.), en la que un esclavo de origen sirio llamado Euno se sublevó dirigiendo a sus iguales de los grandes latifundios sicilianos; las fracasadas reformas agrarias de los hermanos Graco; que fueron asesinados (133-121 a.C.); otro levantamiento de esclavos en Sicilia (104-101 a.C.) y la "guerra social"(de socii,aliados; 91-89 a.C), en la que las ciudades itálicas se levantaron en armas para exigir su ciudadanía.



No existe a ciencia cierta el año de la revuelta de Espartaco, así como la cronología de los acontecimientos y aún hoy se sigue discutiendo si fue en el 74, 73 o en el 72 a.C. La llamada "Bellum Spartacium" no comenzó con una solemne declaración de guerra sino con un acto menor, difícil de datar, de poca trascendencia e infravalorado por el gobierno romano. Coincidió con las guerras contra Sertorio (político romano afincado en Hispania y enfrentado al Senado) y Mitrídates, rey de Ponto; en Asia Menor. Roma también se encontraba sumida en una grave carestía de alimentos que había provocado ya tumultos en la ciudad. La concentración de tropas en Hispania y Oriente, unido a la crisis económica redujeron la capacidad de Roma para controlar la situación en Italia.
Mitrídates.
Sertorio.




















El episodio que provocó la revuelta tuvo lugar en Capua; la ciudad más importante de la Campania, en el ludus (escuela) de gladiadores de Cneo Léntulo Baciato. Unos setenta bravos luchadores se rebelaron contra su disciplina y los cabecillas de la revuelta eran al menos tres: Espartaco, de procedencia tracia, Criso y Enomao, probablemente de origen galo, aunque tal vez uno de ellos; quizás ambos, fuese germano. Pronto se les unieron otros compañeros y antes de huir se procuraron el mayor número de armas posible, atacando carros con armamento destinado a otras escuelas de gladiadores y desarmaron a algunos  legionarios que asaltaron por sorpresa. Se alejaron lo más posible de Capua, de Roma y de la vía Apia; que unía ambas ciudades. Fueron hacia el sur y para reorganizarse buscaron refugio en la montaña más agreste de la región, el Vesubio.

Anfiteatro de Capua, aquí luchó Espartaco.

El primer grupo de rebeldes era oriundo de Germania, Tracia y la Galia Transalpina, pueblos orgullosos aún no sometidas al yugo romano. No eran simples esclavos, sino hombres excepcionales: gladiadores. Encontrar elementos con la inteligencia, el coraje y el físico para este oficio no era tarea fácil y menos aún entrenarlos, enseñarles las mañas, las argucias de la profesión y prepararlos para salir a morir a la arena del circo; unos verdaderos luchadores de élite.
 Espartaco no era precisamente un esclavo, soldado tracio de un pueblo tributario de Roma, desertó del ejército para convertirse en salteador de caminos. No se sabe cómo llego a gladiador, aunque no es inverosímil suponer que fuese el resultado de un pacto para redimir sus crímenes. Entre los gladiadores de la época, los tracios eran considerados los más valientes, "tracio" se usaba como sinónimo de buen gladiador. Fue en el Vesubio donde su personalidad se afirmó por encima de sus compañeros de fuga. No obstante, Criso daría muestras de insubordinación y  toda la "guerra de Espartaco" está marcada por inexplicables cambios de frentes y divisiones de fuerzas que poco dicen de un mando único e incontrovertible por parte de Espartaco.




 Las "fieras rabiosas"; así definen las fuentes romanas a los rebeldes, no se les hace la guerra, se les caza sin piedad. Así improvisaron algunas escasas tropas deficientemente instruidas porque no creían que sería necesario realizar auténticas acciones bélicas, sino de perseguir y exterminar a una banda de maleantes; que equivocados estaban. El primero que contactó con los rebeldes fue Clodio Glabro, legado del pretor Publio Varinio, que con sus 3.ooo hombres intentó cerrar la única vía de salida de la guarida del Vesubio donde aquéllos estaban refugiados. Su objetivo era retenerlos hasta la llegada del pretor al mando del resto de las tropas. Pero los sitiados, haciendo gala de su preparación atlética escaparon por los acantilados con unas escaleras improvisadas con vides entrelazadas y se lanzaron sobre el campamento de Clodio por la retaguardia y los soldados sorprendidos se dieron a la fuga.


Mirmillón, especialidad de lucha que practicaba Espartaco.

Esta audaz victoria causó una gran impresión entre los pastores y los campesinos de la región; tanto libres como esclavos. Espartaco obtuvo sus primeros refuerzos, era gente no apta para un enfrentamiento frontal contra las disciplinadas legiones pero muy apropiada para una guerra de guerrillas. Cuando llegó el pretor a Espartaco le fue relativamente fácil hacerle dividir sus fuerzas y los atacó por sorpresa derrotándolos de forma aplastante. Después de la batalla y mientras los romanos se replegaban desordenadamente, su grupo aumentó nutriéndose tanto de esclavos fugitivos como de hombres libres. Este flujo de nuevos voluntarios deseaban participar con el ingente botín distribuido en partes iguales o, al menos, dando a cada uno una parte, esclavos incluidos. Parte de la Campania cayó en sus manos, saquearon los pueblos de la región y algunos centros importantes como Nola y Nocera. Pasaron después a la Lucania, devastando las ciudades de Metaponto y Turio, se movían en varias columnas estando la más numerosa al mando de Espartaco (unos treinta mil hombres) y la de Criso con unos diez mil, ya que Enomao había muerto en una de las acciones precedentes. El total de las fuerzas rebeldes, contando a las dos columnas móviles, los simpatizantes locales y los encargados de bloquear los puntos estratégicos no debía estar lejos de los setenta mil hombres de los que nos hablan las fuentes.



Como ya vimos antes, las fuerzas de Espartaco no estaban constituidas sólo por esclavos. La condición de gladiador no presupone dicha categoría jurídica y algunos textos se refieren a los amotinados con los términos "multitud" y "populacho" y, junto a esclavos fugitivos, también mencionan explícitamente a pastores. Tampoco es probable que su líder les prohibiese poseer oro y plata y que comprase sólo a los mercaderes bronce y hierro para fabricar armas.Es más verosimil suponer que la movilidad de las bandas rebeldes, tanto para huir de los romanos como para procurarse los suministros necesarios, impidiese en la práctica amasar un pesado botín y tomar prisioneros. De ahí las noticias de masacres y demás actos de violencia realizados sobre el terreno y la legendaria prohibición del oro y la plata.
A principios del año 72, después de las primeras derrotas, Roma se vio obligada a mandar contra los rebeldes los ejércitos de los dos cónsules; máximas autoridades civiles y militares de la República. En la primavera de aquel año, Lucio Gelio Publícola y Cneo Léntulo Clodiano prepararon dos ejércitos bien pertrechados y marcharon contra el enemigo.




Las bandas rebeldes habían invernado en Lucania y los romanos temían tanto que prosiguiesen hacia el sur en dirección a Bruttium (la actual Calabria), como que avanzasen hacia el norte por la costa Adriática. La peor posibilidad era la primera, pues desde Bruttium podían pasar a Sicilia y devastar "el granero de Roma" de aquellos tiempos; que después sería Egipto, generando un período de carestía para la ciudad. Así Gelio se apresuró con sus legiones hacia Lucania y Apulia para cortarles la ruta al Bruttium e intentar dirigirlos hacia el norte, donde los esperaba Léntulo en el Piceno. La estratagema tuvo éxito siendo el enemigo empujado hacia el Adriático. Alcanzados en las en las estribaciones del monte Gargano (Apulia), veinte mil rebeldes a las órdenes de Criso fueron masacrados por las legiones de Gelio. El mismo Criso murió en la batalla, mientras que los supervivientes; unos diez mil, consiguieron reunirse con Espartaco que remontaba la costa Adriática. Muchos han querido ver en este episodio las nefastas consecuencias entre las malas relaciones entre los dos líderes pero, no parece probable que los hombres de Criso fuesen un grupo disidente; más bien podría tratarse de la retaguardia o de diversos grupos de rezagados. A pesar de este serio revés nuestro protagonista continuó hacia el norte, evitando enfrentarse en una batalla campal a ambos cónsules, a los que causó importantes pérdidas en diversas escaramuzas.



De victoria en victoria Espartaco llegó hasta Módena, no sin antes organizar una lucha de gladiadores entre trescientos prisioneros como exequias en honor a su camarada muerto. En Módena derrotó al procónsul de la Galia Cisalpina pero en vez de adentrarse en el valle del Po, dieron media vuelta y retomaron camino hacia el sur. No parece ser que tuviese realmente la intención de cruzar los Alpes, pues la derrota del procónsul suponía el último obstáculo militar que se lo impedía. Para aportar más luz a su extraña decisión y aunque en sus tropas habían galos, germanos y tracios, la mayor parte estaba formada por itálicos del sur. Por consiguiente, fracasada la estrategia de Léntulo y Gelio, los amotinados no tenían ninguna necesidad de adentrarse en tierras inhóspitas. Además debemos considerar que en el S. I a.C, la pequeña propiedad campesina en dicho valle era muy próspera. Después de la Segunda Guerra Púnica muchos pequeños campesinos libres habían trabajado duramente aquellas tierras colonizándolas y sabía que no lo iban a recibir con las manos abiertas.



A finales del año 72 a.C Roma debió aceptar que sus cónsules habían fracasado y el Senado; después de infravalorar la revuelta, pasó a sobrevalorarla, viendo en el gladiador tracio a un nuevo Aníbal y se rumoreaba que iba a marchar hacia la misma Roma. Esta intención parece inverosímil, ya que no tenían la organización ni el equipo necesario para sostener un asedio de dichas características. Además sabían que corrían el riesgo de verse sorprendidos por la espalda por los refuerzos venidos de Hispania y Oriente. Pero era tan grande el temor a esta posibilidad que llevó al Senado a decretar medidas excepcionales. Se procedió así a conceder poderes extraordinarios al ambicioso pretor Marco Licinio Craso, personaje conocido por su falta de escrúpulos y su brutalidad. Viendo que Espartaco marchaba hacia al sur, envió las dos legiones  que habían quedado operativas de los ejércitos de los dos cónsules, bajo el mando de su lugarteniente Mumio al Piceno mientras él organizaba en Roma siete legiones. Su estrategia se basaba en que su segundo mantuviese vigilados a los disidentes, pero Mumio no supo atenerse a esas órdenes y atacó. Sufrió una severa derrota, entre otras causas porque sus hombres huyeron ante el enemigo.



Marco Licinio Craso(115-53 a.C).

Para restablecer la disciplina, Craso utilizó el despiadado sistema de diezmar a la tropa que había huido ante el resto del ejército que había formado, ejecutando por sorteo a cincuenta legionarios elegidos de entre un grupo de quinientos. Una vez reforzada su autoridad, en la primavera del año 71 a.C. emprendió una fulgurante campaña contra Espartaco, que había invernado en Lucania. Su intención era alejarlo de Roma y derrotarlo antes de que llegaran los refuerzos procedentes de Oriente e Hispania, quería para él los honores de la victoria. No obstante, lo único que consiguió fue empujar a Espartaco hacia el Bruttium, con el peligro que pasase a Sicilia. Pero los piratas cilicios con los que el tracio había pactado el pasaje lo traicionaron y huyeron con el pago establecido; para algo eran piratas digo yo. La preocupación de que Espartaco pasase a Sicilia y reavivase la revuelta servil en la isla parece exagerada. No hay datos para creer que en algún momento el gladiador pretendiese trasladar la totalidad de sus fuerzas a dicha isla; quizás, en todo caso algunos destacamentos. Por otra parte Sicilia se había estabilizado, situación que favorecía a Roma.



Los piratas cilicios se aventuraron a saquear grandes navíos en alta mar, como los de la imagen. Pintura mural de la casa de los Vettii en Pompeya.




















Acorralado Espartaco en el extremo meridional de la Península, el cónsul puso en práctica su peor táctica, levantó un muro de unos 55 km entre el mar Jónico y el Tirreno para encerrar a los enemigos. Espartaco, cuando lo creyó oportuno concentró un tercio de sus fuerzas en uno de sus puntos y lo atravesó con facilidad. El Senado, desconfiando ya de las capacidades de Craso reclamó el retorno de Pompeyo que se hallaba en Hispania y que había derrotado a Sertorio. Desembarcó en Etruria y marchó rapidamente hacia el sur, esto obligó a Craso a perseguir con saña a los rebeldes y acabó con un nutrido grupo de galos dirigidos por Castro y Canico. Por su parte, Espartaco derrotó y puso en fuga a las tropas de Quincio; un oficial de Craso, y del cuestor Scrofa.





La situación de los rebeldes comenzaba a ser delicada. Si marchaban al norte se toparían con Pompeyo por lo que el tracio escogió la ruta de la Apulia, pero para su desgracia desembarcaba por aquellos días en Brindisi Marco Terencio Varrón Lúculo, proconsul de Macedonia, reclamado también por Roma para estrechar el cerco y Espartaco decidió plantar cara a Craso. No se sabe exactamente dónde se libró la última batalla: en la desembocadura del Sele, en Lucania, o tal vez en Apulia no lejos de Brindisi. Antes del enfrentamiento, Espartaco se hizo traer su caballo y ante la atónita mirada de los presentes lo mató con su espada diciendo:" Si venzo, tendré muchos: los del enemigo; si pierdo, no necesitaré caballo alguno". Un echo que podría ser tildado de necio podría estar relacionado con algún tipo de ritual de sacrificio de los pueblos de Tracia (lugar de grandes jinetes), la tierra natal de Espartaco. Aunque el jefe rebelde llevó la iniciativa la victoria se decantó del lado de Craso. La tradición nos cuenta que en el campo de batalla murieron no menos de sesenta mil insurrectos. Lo más probable es que la cifra sea un tanto exagerada y que muchos pudieran huir tomando la ruta del norte cayendo en las garras de Pompeyo. Otros se desperdigaron por el Bruttium y hasta el 62 a.C no consiguieron atrapar y derrotar a los últimos grupos de alzados.




Después de la victoria, Craso no persiguió al enemigo sino que se dirigió a Roma para reclamar los honores del triunfo, no sin antes crucificar a seis mil prisioneros a lo largo de la vía Apia, entre Capua y Roma. No obstante, considerando el Senado que una victoria contra esclavos y gladiadores era deshonrosa, sólo le concedieron un reconocimiento menor, la ovación, a diferencia de Pompeyo, que entró triunfalmente en Roma por haber vencido a Sertorio y aniquilar al resto del ejército de Espartaco. Craso lo intentó años más tarde cuando compartía triunvirato con César y Pompeyo y marchó con siete legiones a luchar contra los partos. Allí junto con su hijo halló la muerte. Fue decapitado y su cabeza mandada al rey Orodes II. Este veía una representación de "Las Bacantes" de Eurípides  y el emisario lanzó la extremidad al escenario, allí la cogió el actor Jason de Tralles que recitó con ella en la mano: "Traigo desde el monte un tallo recién cortado para el palacio, caza bienaventurada".

Escultura de Espartaco, de Denis Foyatier.


La muerte de Espartaco.

Según Plutarco, Espartaco se precipitó en medio del tumulto, allí donde el combate era más intenso en busca de Craso y al no encontrarlo mató a dos centuriones que lo atacaron. Cuando en torno suyo empezó a producirse la huida fue rodeado por un gran número de enemigos y abatido, mientras se defendía a pie firme. Apiano nos cuenta que fue herido en un muslo por una jabalina. Entonces, caído de rodillas y sin escudo, resistió hasta que fue muerto. Añade además que su cuerpo jamás fue hallado. Ambas versiones tienen el final deseado para todo guerrero; morir heroicamente en combate. No obstante, ¿cómo explicar que, según Apiano, el cuerpo nunca fuese hallado?. El cadáver pudo acabar mezclado entre los miles del campo de batalla. Tampoco hay que descartar que pudiese huir. En la denominada "Casa del sacerdos Amandus", de Pompeya se halló una pintura en muy mal estado de conservación. En ella un guerrero a caballo identificado como "Spartaks", herido en el muslo es perseguido por un jinete que lo alcanza y le da muerte; algunos investigadores consideran que las imágenes representan la batalla final entre Espartaco y Craso.


Mural de la"Casa del sacerdos Amandus".


Su nombre y su legado.

Spartacus o Spartakus es un nombre de origen tracio y está relacionado con el antiguo y belicoso pueblo de los sparti. No parece ser éste su verdadero nombre, sino más bien su nombre de gladiador; como quién dice, su nombre artístico. Los mismos romanos después de tres años de campaña crearon una imagen que lo convertía en un grandísimo general, en un nuevo Anibal que despertó una cierta admiración entre sus adversarios. Plutarco decía de él que poseía no sólo un gran coraje y fuerza física, sino también de una inteligencia y cultura superiores a las que se podía esperar de un personaje de su condición. Siglos después, Karl Marx lo consideraba "el genuino exponente del proletariado antiguo". Así, en la convulsa Alemania de 1916 el movimiento espartaquista (origen del partido Comunista Alemán) tomase su nombre del rebelde y según Lenin, habría sido el héroe de una de las más grandes revueltas serviles de la historia. La filmografía nos muestra al gladiador como un luchador contra la tiranía, la realidad debió de ser otra, no se movió por un afán de justicia sino por el odio hacia los amos y el ansia de botín.


El ballet “Espartaco”, obra del compositor Aram Khachaturian 








































* En la serie de T.V (muy bien ambientada historicamente) aparece en los últimos capítulos un joven Julio César. Parece poco probable que participara en dicha campaña, ya que en el año 73 a.C fue elegido pontifex, entrando en dicha organización religiosa; el Colegio de Pontífices. Cuando iba hacia Rodas a estudiar filosofía y retórica con Apolonio Molón fue apresado por los piratas cilicios. Cuando fue pagado su rescate formó en Mileto una escuadra y los persiguió, los capturó, los degolló y los crucificó, por lo tanto estaba muy ocupado por aquella época. Eso sí, de forma indirecta vengó a Espartaco de la traición de los piratas y de la muerte del resto de su ejército a manos  de Pompeyo.







Bibliografía.

*"Historias". Salustio.
*"Vida de Craso". Plutarco.
*"Historia de Roma". Apiano.
*"La guerra de Espartaco". Barry Stauss.
*"Conquistadores y esclavos". K. Hopkins.
*Revueltas de esclavos en la crisis de la República". Sanchez León.
*"Batallas decisivas". J.F.C. Fuller.
*"Espartaco. La rebelión de los esclavos". Max Gallo.