domingo, 11 de mayo de 2014

Judas Iscariote.




"El tiró las monedas en el Santuario; después se retiró y fue y se ahorcó"
                                                                                                      Mateo 27,5.



En el género negro siempre hay que considerar de entrada un homicidio lo que parece un suicidio. Y si el protagonista es el traidor intemporal, el que por un beso y por dinero entregó a Jesús a sus carniceros el asunto cobra aún más importancia. Su figura se ha sometido a muchas revisiones e incluso rehabilitaciones, tanto históricas como literarias. Pero las mismas fuentes ofrecen datos en apariencia divergentes sobre las circunstancias de su muerte. En el Nuevo Testamento encontramos dos versiones, la primera en el Evangelio de Mateo : "entonces Judas, el que le entregó, viendo que había sido condenado, fue acosado por el remordimiento y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos diciendo: " Pequé entregando sangre inocente". Ellos dijeron:"A nosotros ¿qué? Tú verás". El tiró las monedas en el Santuario; después se retiró y fue y se ahorcó." (Mateo 27,3-5). En los Hechos, Pedro manifiesta a los primeros cristianos la necesidad de elegir un apóstol para sustituir a Judas: " Porque era uno de los nuestros y obtuvo un puesto en este ministerio. Éste, pues, con la paga de su crimen compró un campo y cayendo de cabeza, reventó por medio y todas sus entrañas se esparcieron" (Hechos de los Apóstoles I, 17-18).
Entonces, ¿qué ocurrió realmente? ¿Judas se colgó de un árbol o fue víctima de un accidente o de una venganza divina o humana? ¿qué significa cayendo de cabeza, reventó?.  Pero no está sólo eso, Mateo escribe que Judas se arrepintió y que fueron los sumos sacerdotes que compraron un terreno con el dinero ilícito de la traición, y por eso aquella parcela se llamó "campo de sangre", los Hechos sostienen que la tierra fue adquirida por el traidor (no arrepentido, por tanto) y que no se llamó "campo de sangre" hasta después de su muerte "accidental".
Las dos versiones parecen imposibles de conciliar; pero no faltan las teorías que tratan de hacerlo. La principal es que se ahorcó, pero, al romperse la cuerda o la rama, se habría caído de cabeza, abriéndose las entrañas con las afiladas piedras del lugar. Aún hoy en día existe a las afueras de Jerusalén un lugar llamado "campo de sangre", cuyas características parecen idóneas para un suceso por el estilo. Además, el ahorcamiento en la antiguedad se realizaba sin cuerda, colgándose directamente de la "horca", la horquilla formada por las ramas de un árbol; nada más fácil que resbalar entre ellas "cayendo de cabeza" sobre las piedras.
La tentativa más fantasiosa para armonizar las dos versiones de la muerte de Judas es la que efectuó Papia di Gerapoli, un obispo del siglo II d.C, según él, después de tratar inutilmente de ahorcarse; porque la cuerda se rompió, contrajo una enfermedad que lo hizo hincharse sin control, más que un carro, hasta que explotó con un hedor indescriptible. Ecumenio aventura la historia de que fue aplastado por un carro, pero ¿en qué fuentes se apoya?.
Otros sopesan la idea del homicidio. Muchos estaban interesados en matarlo, ya fuera por venganza o para eliminar a un testigo incómodo.
Fuentes islámicas y algunos apócrifos cristianos, en el intento de "explicar" la inexplicable resurrección de Cristo, afirman que tomó el lugar de Jesús en la cruz, donde habría muerto trasformándose paradojicamente en el "salvador".
En cuanto al suicidio se han hecho interpretaciones teológicas o literarias cuyo valor es totalmente hipotético. Según Orígenes se mató para acelerar su encuentro con Jesús y para otros fue la prueba de desconfianza máxima en el Maestro, que habría podido perdonarlo.
Debemos también tener en cuenta que en la mentalidad judía y más aún en la romana, el hecho de quitarse la vida no era deshonroso en sí mismo, sino que en algunos casos significaba lo contrario: la voluntad de afirmar el propio honor.
Debo de reseñar que tanto una versión como la otra la encontramos en dos lugares del Antiguo Testamento. Los Hechos se modela en un pasaje de la Sabiduría que describe la muerte de los impíos. " Más tarde serán cadaveres sin honra.....Pues el Señor los estrellará de cabeza y sin rechistar, los removerá de sus cimientos". (Sabiduría 4,19). El texto de Mateo toma como modelo a Ajitófel, consejero del rey David que traicionó a su soberano: "Ajitófel...se dirigió a su casa en su ciudad; ordenó su casa y luego se dió muerte, ahorcándose". Que curioso que sólo existan dos suicidas en toda la Biblia, saque cada cual su propia conclusión.


Campo de sangre, a las afueras de Jerusalén.

























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