lunes, 19 de mayo de 2014

El Garoé. El Arbol Mágico de los Bimbaches.





Los aborígenes prehispánicos de la isla del Hierro que la habitaban antes de que llegaran los conquistadores normandos feudatarios del rey de Castilla a imponer su voluntad a sangre y fuego, vivían en una pequeña ínsula carente de agua. Su abastecimiento se lo proporcionaba un gran árbol que los nativos llamaban Garoé y al cual adoraban (dendolatrismo). El árbol era un Ocotea Fotens y estaba situado a mil metros de altitud . Poseía un tronco de metro y medio de diámetro y la frondosa copa captaba y condensaba el agua que traía el mar de nubes por medio de los alisios; fenómeno que se conoce como lluvia horizontal. El agua se depositaba en dos depósitos excavados en la roca; de 20 pies de diámetro y de una hondura de 16 palmos que servían para abastecer a los habitantes de la Isla del Meridiano. Cuando llegó la horda de conquistadores la existencia del til fue ocultada; ya que los bimbaches pensaban que sin abastecimiento de agua los invasores se marcharían. Estuvieron a punto de conseguir su propósito, pero la joven aborigen de nombre Agarfa se enamoró de uno de aquellos extranjeros y les reveló su existencia. Poco después el soberano de tan remoto lugar de nombre Armiche fue capturado y la isla se rindió ante aquellos europeos ávidos de tierras y de riquezas. Como un castigo divino, la isla fue azotada por unos fuertes vientos en 1610, que arrancaron el tilo y los españoles que allí ya se habían asentado tuvieron que pedir ayuda al rey; muriendo cantidad de los nuevos pobladores debido a la sequía que los azotó. Hoy en día hay uno nuevo que aún sigue proporcionando agua fresca y cristalina que aún se recoje en los depósitos realizados por los antiguos bimbaches.














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