sábado, 26 de abril de 2014

La Música en la Grecia Clásica.





El dios Pan.
Músico con aulos.
Hoy tengo por el antro al melancólico dios Pan soplando su sirinx y al borrachín de Dionisio tocando la lira desaforadamente. El primero; el de las patas de cabra, aún sigue llorando por la pérdida de su amada ninfa Stringe. Se enamoró  cuando la vio bajando por el Monte Liceo y la persiguió. A ella no le agradó tan repelente novio y se arrojó al río Ladón. Desde el agua pidió ayuda al resto de las ninfas y estas la convirtieron en un cañaveral. Cuando llegó el dios sólo encontró las cañas danzando al viento y su suave rumor le agradó tanto que decidió elaborar con ellas un dulce instrumento musical.  Cortó las cañas de distintos tamaños dejando un extremo abierto y otro cerrado , uniéndolos después  con cera y cuerda. Con el tiempo se fue sustituendo por el aulos o flauta doble. Estaban elaboradas con madera o hueso. Su boquilla era similar al del oboe pero se tocaban a pares y servían de acompañamiento a cantantes, soldados y bailarines. Para facilitar su sostenimiento, los músicos solían amarrarse una correa de cuero en su rostro, así podían tocar mucho más tiempo.
La lira; que tan mal está tocando el beodo de Dionisio, era el otro instrumento preferido por los griegos. Constaba de siete cuerdas fijadas con clavijas o correas de cuero. La más curiosa se encontró en Atenas y tenía un caparazón de tortuga como caja de resonancia con soportes de sicomoro. Sin duda es un modelo exquisito de Kiara, un instrumento que evolucionó a partir de la lira. Constaba de una caja de resonancia de madera que daba a su sonido una cualidad más profunda y la tocaban los músicos profesionales en las fiestas públicas.
Las trompetas sonaban preferentemente en el fragor de las las batallas y se utilizaban para dirigir y dar órdenes a las formaciones de la falange.
También tocaban panderos y platillos pero estos sólo estaban asociados con las procesiones y danzas en honor de Dionisio.


Músico y bailarina con castañuelas.
Se sabe muy poco de cómo sonaba la música griega. Se conservan muy pocos ejemplos de partituras y las que hay no indican el tipo de afinación que utilizaban. Lo más seguro es que no tenían la complejidad de los arreglos orquestales y vocales modernos, se cantaba al unísono y los instrumentos seguían la misma línea melódica. Dado que la música griega estaba estrechamente relacionada con la poesía y la danza, el ritmo debió de ser muy importante. La música definía los pasos de danza y en ella intervenía un poeta que declamaba estrofas. La poesía no se leía en privado; los versos eran escritos para ser cantados o repetidos ante una audiencia, generalmente acompañados de música y danza. Tenían cantos para todas las ocasiones; canciones de amor y estribillos para las bodas y los nacimientos, para lamentar una muerte o para acompañar trabajos mecánicos como la molienda de grano. Incluso se cantaba para curar enfermos. A las mujeres les gustaba bailar juntas en casa y el campo, quizá como un ritual de fertilidad ya que no hay representaciones de ellas bailando con sus maridos. Ahora voy a echar a estos dos pesados visitantes que ya me está empezando a doler la cabeza y mientras tanto les dejo con dos bellas adaptaciones del Himno a Apolo, que las disfruten.








"La educación se divide en dos: gimnasia para el cuerpo y música para el alma". Platón.















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