martes, 15 de julio de 2014

La Misteriosa Hegra (Madain Saleh).

Qasr El-Farid. Llamada "la Solitaria"

Hoy en el antro nos vamos de expedición con dos padres dominicos: Antonin Jaussen y Raphael Savignac. El 6 de abril de 1907, estos profesores de la Escuela Bíblica y Arqueológica de Jerusalem llegaron a Madaim Saleh enviados
por la Sociedad Francesa de Excavaciones arqueológicas. Partieron de la Ciudad Santa el 17 de marzo, atravesarón el río Jordán y llegaron a Madaba en Jordania. Allí tomaron un ferrocarril hasta Tabuk y los 250 km restantes los hicieron a lomos de un camello. Durante tres semanas recorrieron la zona, examinando todos los rincones de los macizos de arenisca que salpicaban la llanura buscando una ciudad mítica perdida entre las brumas del tiempo. En ésta y en dos expediciones posteriores (1909-1910) no encontraron viviendas pero sí tumbas y fortificaciones. Ellos ya sabían por Petra que los nabateos usaban los macizos de arenisca para excavar sepulturas. En Hegra hallaron los mismos tipos de coronamiento con almenas y frontones de tipo grecorromanos, siendo los más ricos y mejor conservados los del macizo conocido como Qasr el-Blint, al este de las ruinas de la urbe. Descubrieron también el "lugar santo"de la ciudad localizado en Djebel Ithlib, un macizo situado al este de Qasr el-Bint. Se accede a él através de una estrecha garganta, en cuya entrada se halla una
sala rupestre para banquetes(diwan). Nichos votivos con piedras sagradas e inscripciones de carácter religioso adornan las paredes del desfiladero, que acaba en un pequeño circo rocoso; un verdadero espacio sagrado al aire libre. En el s. VII el lugar ya estaba desabitada y su ocupación por los nabateos totalmente olvidada. Para los árabes del Hejaz allí vivieron los tamudeos que reconvirtieron las tumbas rupestres en viviendas. Circulaba una leyenda recogida en el Corán sobre la ruina de la ciudad y la extinción de sus habitantes. El profeta Saleh fue enviado por Alá para convertir a los tamudeos y les regalo una camella de leche inagotable. Estos asesinaron al animal, persiguieron a su cría y quisieron matar al profeta. Así, Dios envió un gran viento que acabó con todos. Esta tradición dejó vestigios en la toponimia local y el punto desde entrada desde el norte se denomina Mabrak en Naqah, lugar donde se arrodilló la camella. Un lugar donde desde tiempos inmemoriables los viajeros han grabado sus nombres en la parte inferior de las paredes. Esta expedición fue durante años la única fuente de información sobre la antigua Hegra. Será a partir del 2000 cuando una expedición franco-saudí retomó los estudios sobre la urbe. Se ha demostrado que los nabateos fueron los causantes de la riqueza de la ciudad , pero no sus fundadores. Cuando Roma se anexionó el reino nabateo en el 106 d.C nunca llegó a apropiarse de esta ciudad indómita situada en el extremo meridional de su imperio. Aún nos queda mucho que indagar sobre la misteriosa Hegra.








                       Imágenes de las expediciones de Jaussen y Savignac
































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